El nuevo comienzo de Bumpy

Cuando encontraron a una cría de hipopótamo sola en la naturaleza, los rescatistas se convirtieron en su familia. 

Jim McMahon/Mapman®

Una cría de hipopótamo lloraba cuando los rescatistas la encontraron en mayo. Estaba en un río poco profundo en Kenia, un país en el este de África. La mamá del hipopotamito, que tenía apenas 1 semana de nacido, había muerto, y él había quedado huérfano.

Los rescatistas sacaron al pequeño del río y llamaron al Sheldrick Wildlife Trust, un grupo de conservación de animales. Al día siguiente, miembros del equipo de Sheldrick subieron al pequeño hipopótamo a un helicóptero. Lo llevaron volando hasta el refugio de Sheldrick para animales huérfanos. La piel arrugada del pequeño hipopótamo le ganó el nombre de Bumpy.

“Cuando llegó, Bumpy estaba asustado y extrañaba a su mamá”, dice Sean Michael, quien trabaja en Sheldrick.

Pero en poco tiempo, Bumpy pasó de ser un huérfano asustado a un hipopótamo feliz.

©Sheldrick Wildlife Trust/Mia Collis

¡Bebe! Los cuidadores de Bumpy le dan de comer una leche de fórmula especial cada pocas horas.

Un nuevo hogar 

La primera noche de Bumpy en su nuevo hogar, uno de sus cuidadores lo envolvió en una cobija. El hipopotamito se acurrucó con el cuidador toda la noche, igual que un bebé humano lo haría con sus padres.

“Estaba feliz de estar en un lugar donde se sentía seguro y querido”, dice Michael.

Desde entonces, el equipo de Sheldrick ha cuidado a Bumpy las 24 horas del día. Cada ciertas horas, toma una leche de fórmula especial llena de los nutrientes que recibiría de la leche de su mamá. El pequeño hipopótamo, que crece rápidamente, también ha empezado a probar el pasto que algún día será la mayor parte de su dieta.

Los hipopótamos salvajes pasan mucho tiempo en ríos o lagos. En su lugar, Bumpy chapotea en una gran piscina. Le encanta hacer trucos como volteretas y jugar a tú la llevas con sus cuidadores. ¡Hasta duerme la siesta en la piscina, con la cabeza asomada sobre la superficie!

Bumpy es muy parlanchín y gruñe feliz todo el día. Eso le ha ayudado a hacerse amigo de los otros animales huérfanos del santuario.

“Los búfalos, las cebras, las jirafas y un pequeño elefante huérfano adoran a Bumpy”, dice Michael.

©Sheldrick Wildlife Trust/Mia Collis

Dulces sueños El hipopótamo duerme sobre un colchón mullido con un cuidador a su lado.

El llamado de la naturaleza

Shutterstock.com 

Por más feliz que esté Bumpy, el objetivo es que con el tiempo deje el santuario y se integre a una manada, o grupo, de hipopótamos que vive cerca.

“Los animales sienten el llamado de la naturaleza con intensidad —dice Michael—. Hasta un huérfano tan unido a sus cuidadores como Bumpy lo escuchará con el tiempo”.

Como todos los hipopótamos salvajes, Bumpy enfrentará muchos peligros después de ser liberado. Los hipopótamos son una especie vulnerable, lo que significa que tienen un alto riesgo de extinguirse en la naturaleza. La mayor amenaza es la pérdida de hábitat. Actividades humanas como la agricultura y la construcción han destruido muchas de las fuentes de agua limpia que los hipopótamos necesitan para sobrevivir. Otro problema son los cazadores furtivos, quienes matan hipopótamos ilegalmente por su carne o sus dientes.

Los hipopótamos salvajes también pueden ser un peligro para ellos mismos. Los rescatistas creen que la mamá de Bumpy pudo haber muerto mientras lo protegía de otro hipopótamo.

Hasta que Bumpy esté listo para regresar a la naturaleza sin peligro, su familia humana seguirá criándolo.

“Los animales necesitan que las personas los defiendan —dice Michael—. A menudo olvidamos que nuestros amigos salvajes también necesitan un lugar en nuestro planeta”.

1. ¿Qué medidas ha tomado el equipo de Sheldrick Wildlife Trust para cuidar a Bumpy?

2. ¿Cuáles son algunos de los retos a los que se enfrentan los hipopótamos en su hábitat natural?

3. ¿Qué significa vulnerable tal como se utiliza en el artículo? ¿Qué pista contextual del artículo te ayuda a entender este significado?