¡A la cueva de los murciélagos!

La colonia de murciélagos más grande del mundo vive en una cueva de Texas.

Jim McMahon/Mapman®

Al atardecer, un sonido parecido al de un aguacero llena el aire cerca de una ciudad de Texas. Pero ese ruido no es de una tormenta. Lo produce el aleteo de más de 15 millones de murciélagos al salir en masa de la cueva de Bracken, cerca de San Antonio. Esta cueva subterránea alberga la colonia de murciélagos más grande del mundo. 

En las noches de verano, los visitantes se reúnen para contemplar el impresionante espectáculo que ofrecen los murciélagos. Al salir en masa de la cueva, forman una especie de tornado.

“Ese tornado de murciélagos, como lo llamamos, crea una ligera brisa —dice Fran Hutchins, directora de la Reserva de la Cueva de Bracken—. Luego se ve ese río de murciélagos en lo alto de los árboles”.

La cueva Bracken (ESP)
Mira un video para ver de cerca la cueva Bracken.

Colgadas

Courtesy of Bruce D Taubert/Bat Conservation International

La envergadura de un murciélago de cola libre mexicano es de alrededor de 1 pie. 

Todos los murciélagos adultos de la cueva de Bracken son hembras de murciélago de cola libre mexicano. Viven allí de marzo a octubre, y dan a luz antes de migrar al sur, hacia México. Las crías y sus mamás pasan los días colgadas boca abajo del techo. 

“En un espacio del tamaño de una hoja de cuaderno se cuelgan cientos de murciélagos”, explica Hutchins.

Los visitantes de la cueva la huelen antes de verla. Eso se debe a que el suelo está cubierto por una montaña de guano, o caca de murciélago, que mide casi 100 pies de alto. 

Caza nocturna

A todos esos murciélagos les puede tomar hasta cuatro horas salir de la cueva maloliente. Luego pasan gran parte de la noche cazando. Estos depredadores alados devoran más de 300,000 libras de insectos todas las noches. Al alimentarse de mosquitos y de plagas que dañan los cultivos, como polillas y escarabajos, los murciélagos reducen la necesidad de que los agricultores utilicen pesticidas. 

Aunque mucha gente piensa que los murciélagos son espeluznantes, Hutchins afirma que no hay motivo para temerles. 

“No tienen ningún deseo de perseguirnos ni de hacer nada de lo que se ve en las películas”, dice.