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Carl Jr., Rebecca y Matt Asaro sostienen una foto de su padre.
Antes de irse a dormir el 10 de septiembre de 2001, Rebecca Asaro le pidió a su papá, Carl, un paquete de mentas.
“Por la mañana, lo vi dejándolas en mi mesita de noche —recuerda Rebecca, quien tenía 9 años en ese entonces—. Me dio un beso de despedida antes de irse al trabajo”.
Esa fue la última vez que Rebecca vio a su papá.
Más tarde esa mañana, unos terroristas estrellaron dos aviones contra las Torres Gemelas en Nueva York a propósito. Los rascacielos de 110 pisos formaban parte de un conjunto de edificios de oficinas llamado el World Trade Center. Carl fue uno de los 343 bomberos que perdieron la vida intentando salvar a otros tras los ataques.
Han pasado 25 años desde ese trágico día, conocido hoy como el 11 de septiembre, o 9/11. Hoy Rebecca y tres de sus hermanos mantienen viva la memoria de su papá de una manera especial. Son bomberos del Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York (FDNY, por sus siglas en inglés), igual que Carl.