La lucha por acabar con las sobras de comida

Courtesy of BCK Programs/San Marcos Elementary

Alumnos de la escuela primaria San Marcos (de izquierda a derecha): Melanie Martinez, Jaeleen Lopez, Damian Martinez y Diego Monroy.

Es la hora del almuerzo en la escuela primaria San Marcos, en California. Cuando los alumnos terminan de comer, clasifican con cuidado la basura. Las manzanas a medio comer van a un cubo especial para restos de comida. Los cartones de leche vacíos van al cubo de reciclaje. Y las bolsas de papas fritas y los envoltorios de barritas de cereales se botan a la basura normal. 

Todo esto forma parte de un programa que iniciaron el año pasado los alumnos de quinto de la maestra Melissa Cuevas. Instalaron una estación de clasificación en la cafetería con cubos separados para el compost, el reciclaje y la basura normal. La comida del cubo de compost se convertirá con el tiempo en un fertilizante natural que ayuda al crecimiento de las plantas. Los alumnos ya han evitado que miles de libras de comida y materiales reciclables terminen en los vertederos. 

La podrida verdad sobre las sobras de comida (ESP)
Mira un video sobre el desperdicio de comida.

Rastreo de basura

El programa se ideó en octubre de 2024. Fue entonces cuando un grupo ecologista llamado BCK Programs visitó la clase de Cuevas para enseñar a los niños sobre el problema de la acumulación de basura en el país. En todo EE. UU., unos 146 millones de toneladas de residuos terminan en vertederos todos los años. ¡Eso es suficiente para llenar 8 millones de camiones de basura! Alrededor de una cuarta parte de estos residuos son alimentos.

Los restos de comida se pudren y liberan un gas llamado metano, que atrapa parte del calor del sol en la atmósfera terrestre. Muchos científicos afirman que el exceso de metano contribuye, con el tiempo, al calentamiento del planeta. 

Los niños estaban decididos a reducir la cantidad de residuos que su escuela envía a los vertederos. Analizaron la basura que se genera en un día en la cafetería, que sumó un total de 182 libras. Solo 10 libras resultaron ser basura. El resto podría haberse reciclado, reutilizado o compostado.

A continuación, los alumnos colaboraron con BCK Programs para instalar una estación de clasificación con tres cubos en la cafetería. La escuela primaria San Marcos está ahora encaminada a desviar unas 31,000 libras de basura de los vertederos todos los años. 

“Marcamos la diferencia —dijo Diego Monroy, de 12 años—. Otras escuelas podrían hacer lo mismo”.

Courtesy of BCK Programs/San Marcos Elementary

Esto es solo una parte de las sobras de comida que los alumnos registraron en un día.