A remojo

Siempre llueve sobre mojado. Es un dicho que ha servido de recordatorio para la gente de California cuando una serie de tormentas severas azotaron el estado en los últimos meses.  

Unas fuertes tormentas empaparon la mayor parte del estado a finales de diciembre, lo que provocó inundaciones y apagones. A mediados de febrero llegaron más tormentas, que dejaron grandes zonas del sur de California inundadas. Mientras tanto, más de 5 pies de nieve cayeron en las montañas de Sierra Nevada en pocos días. La tormenta desató una avalancha que enterró esquiadores bajo una gruesa masa de hielo y nieve. Por desgracia, murieron al menos ocho personas.

Alivio lluvioso 

A pesar de la destrucción, el tiempo húmedo trajo algo de alivio a un estado que ha sufrido muchas sequías en los últimos años. Esos largos periodos con pocas precipitaciones pusieron en aprietos el suministro de agua para los 39 millones de habitantes de California. Las largas sequías también perjudican los cultivos del estado, que producen la mayor parte de las frutas y frutos secos del país. 

Con las recientes tormentas, todo el Estado Dorado ha quedado libre de sequías y de condiciones “anormalmente secas” por primera vez en 25 años. Y con la gran nevada, la cantidad de nieve en la Sierra Nevada aumentó. California toma casi el 30% de su agua del deshielo de la nieve, que sirve para llenar los ríos, arroyos y los lagos artificiales llamados embalses. 

Aun así, los meteorólogos dicen que es todavía muy temprano para saber si California permanecerá sin sequías. La temporada de lluvias en California dura hasta finales de marzo. Mientras tanto, los expertos advierten a los habitantes que estén preparados para la posibilidad de más tormentas.