Courtesy © Gorilla Doctors
Nelson Bukamba
En lo profundo de la selva tropical de Uganda, un gorila de montaña macho estaba en peligro. Era junio de 2025 y la muñeca del gorila había quedado atrapada en un lazo o trampa de alambre que había en el suelo. Ahora, el gran simio estaba en lo alto de un árbol. Trataba de liberarse de la trampa, claramente dolorido. Si nadie le quitaba la trampa, podría darle una infección y perder la mano.
Por suerte, un equipo de veterinarios ya llevaba horas observando al simio herido. Cuando por fin bajó, se pusieron en marcha. Un veterinario cortó los alambres, luego limpió la herida y la trató con medicamentos. El gorila no tardó en volver a la normalidad.
Estos veterinarios son parte de un grupo llamado Gorilla Doctors. Trabajan en tres países del este de África, donde quedan en libertad menos de 1,100 gorilas de montaña en peligro de extinción. La muerte de un solo gorila es una pérdida tremenda.
“Nuestro lema es ‘Salvar una especie, gorila a gorila’ —explica Nelson Bukamba. Es uno de los veterinarios que ayudó en el rescate del animal atrapado en la trampa—. Cada individuo de esta población cuenta”.