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En tercer grado, Bellen comenzó a vender sus crayones en paquetitos de More than Peach.
Cuando Bellen Woodard estaba en tercer grado, sus compañeros de clase llamaban al color melocotón “el crayón color de piel”. Bellen creía que eso era confuso. Y es que no todo el mundo tiene la piel de color melocotón, ella tampoco. Así que un día, cuando una amiga le pidió el crayón color de piel, Bellen le preguntó de qué color de piel.
“La piel puede ser de muchos colores hermosos”, explicó Bellen.
Al poco tiempo, toda la escuela de Bellen en Leesburg, Virginia, dejó de llamar al color melocotón el único crayón color de piel. Fue entonces cuando Bellen se dio cuenta de que podía marcar la diferencia en el mundo.