Es tarde por la noche. Una tortuga verde hembra de 300 libras emerge lentamente del mar. Escoge un lugar en la playa de arena y usa sus aletas traseras para cavar un nido. Allí pondrá 100 huevos o más. Al cabo de unos dos meses, las crías romperán el cascarón y correrán hacia el mar.
Sobrevivir hasta la adultez será un reto para las jóvenes tortugas. Las tortugas verdes se han enfrentado a muchas amenazas. En 1982, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) las añadió a la lista de especies en peligro de extinción. Esta organización supervisa el riesgo de extinción de animales y plantas de todo el mundo.
Pero gracias a los esfuerzos por proteger a las tortugas verdes, su población mundial ha aumentado. Un informe reciente de la UICN las clasifica ahora como “especie de menor preocupación” respecto a su extinción.
“Esta noticia nos muestra que cuando los esfuerzos de conservación se centran en las amenazas más importantes, las tortugas pueden recuperarse”, dice el biólogo de vida silvestre Bryan Wallace. Es uno de los autores del informe.